La Calidad en el Té Japonés

la calidad en el té japonés
photo credit: Hideya Hamano

¿Cómo se puede determinar la calidad del té japonés?

En este artículo verás que es un proceso muy sencillo.

En el mercado vemos muchas marcas de té conocidas internacionalmente, pero no hay que dejarse engañar porque desafortunadamente la calidad es en general baja.

Lo primero que se debe de tener en cuenta es que el té esté en hojas. Si es té de bolsita, lo más seguro es que sea de poca calidad. Hay unas bolsas especiales que contienen hojas enteras, pero no son muy comunes.

Para el siguiente paso se deben de tener en cuenta los siguientes aspectos:

Apariencia

Las hojas deben de estar más o menos completas.

En ocasiones se parten porque son muy delicadas, pero si la mayoría de las hojas están hechas trozos, no es una buena señal.

La excepción es el fukamushi sencha, o fukamushicha. Este té verde tiene un largo tiempo de cocción al vapor, por lo que las hojas son muy frágiles. Normalmente se deshacen y por eso este tipo de té siempre es de un color verde oscuro cuando se prepara.

La cantidad de tallos en el té debe de ser mínima, a menos de que se trate de un kukicha. Entre más gruesos sean los tallos, es más probable que las hojas sean menos jóvenes.

Con un poco de práctica, se puede diferenciar a simple vista entre las hojas de bancha y las de sencha.

Las de bancha son más grandes, gruesas, y de color menos intenso. Esto sucede porque son hojas de cosechas posteriores, y por lo tanto su calidad es menor.

hoja de bancha vs hoja de sencha

En la foto podemos observar a la izquierda una hoja de bancha y a la derecha una hoja de sencha.

El último aspecto es el corte. A la hora de la recolección de las hojas, los mejores tés se hacen con las primeras hojas de cada rama.

Frescura

El té verde es uno de los tipos de té que más fácil se degradan con el paso del tiempo. Mientras más fresco sea el té verde, mejor.

Un té que pasó su periodo de expiración pierde sabor y aroma. No queda inservible, pero si disminuye bastante en calidad.

Una vez abierto el empaque, se recomienda tomar el té dentro de más o menos un año. También debe de estar guardado en contenedor hermético libre de calor, humedad, y luz solar.

Origen

El origen es de vital importancia.

Aunque cultivemos una planta de té de la misma variedad y sigamos el proceso de manera exacta en una región diferente, el resultado seguramente no va a ser igual de bueno que el de las regiones productoras de té reconocidas.

Al igual que en el vino, la calidad del té depende de las condiciones locales del clima, el suelo, y la topografía.

En Japón hay varias regiones productoras de té, pero las más famosas en general son: Shizuoka, Yame y Uji.

Sabor y aroma

Las hojas deben de tener un aroma perceptible. Si no puedes encontrar ninguno, puede ser que tu té no está muy fresco.

Después de la infusión, las hojas mojadas liberan un aroma más fuerte. Un té de calidad tiene un aroma más complejo, con distintos tonos.

La prueba final es el sabor. Es un poco más difícil porque se necesita experiencia, pero en general un té fino (o por lo menos bien preparado) no es excesivamente amargo ni astringente. Incluso puede tener un poco de dulzura.

Dependiendo de la región y de la variedad de la planta del té, cada tipo de té tiene tonos de sabor diferente.

Con el tiempo, vas a ver que puedes fácilmente determinar la calidad de un té.

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